Un Temible Bayern ante un Lyon que no cree en favoritismos.

El Bayern Múnich, que se ha mostrado intratable a lo largo del año como lo puede testificar el FC Barcelona -su última víctima- se juega mañana el pase a la final de la Liga de Campeones ante un Olimpique Lyon que no parece creer en favoritismos ajenos.

Tras haber dejado en la cuneta al Manchester City y al Juventus, el Lyon volverá a jugar una semifinal de Champions, la de toda su historia, contra el mismo equipo que lo eliminó en 2010, el Bayern de Múnich.

El Bayern parte como claro favorito pero en el equipo y en el entorno se advierte constantemente contra el peligro de subestimar al Lyon y sobre la necesidad de estar atento a sus rápidos contragolpes, de los que ya fue víctima el City.

El Bayern llega al partido en excelente estado de forma en lo físico, en lo anímico y en lo táctico. En el campo, los jugadores parecen jugar de memoria. El entrenador Hansi Flick no tiene demasiados motivos para cambiar la alineación inicial que empezó en el varapalo por 2-8 propinado al Barcelona, aunque tiene alternativas para varias posiciones.

Del lado del Lyon, una de las cartas que guarda el técnico Rudi García es qué futbolista acompañará en el ataque al máximo goleador del Lyon, Memphis Depay, ya que, tendrá que elegir entre el exjugador del Villarreal Toko Ekambi (titular frente al Manchester City) o decantarse por Moussa Dembelé, que marcó el 1-2 y el 1-3 en la eliminatoria de cuartos frente a los «citizens».

Es probable que García opte por su sistema de juego habitual del 5-3-2, en el que los carrilleros juegan un papel esencial a la hora de atacar y defender por las bandas.

El Lyon es un equipo que se cierra muy bien y que apuesta por la verticalidad a la hora de salir con rapidez una vez que roba el balón. La calidad en la medular del joven franco-argelino Aouar puede ser clave para iniciar las «contras» en las que Dubois, Depay o Ekambi juegan de memoria a la hora de asociarse en los desmarques.

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